Hacía frio y caminaba sin rumbo fijo. Antes de encontrarme con aquel vago, ese sujeto que ya le contaré quien fue, no recuerdo mucho. Mis pasos se daban solos, prendía un cigarrillo apenas se me acababa uno, y una que otra lagrima se me caía de vez en cuando. Todo fue por culpa de ella, no te amo más me dijo y se fue para siempre. Pensé que regresaría, pero jamás volvió. Ante su ausencia decidí realizar lo peor que pude haber hecho, llorar y suplicar su perdón. Me miró y me dijo: no te amo mas, no insistas, y otra cosa, ahora sos mío para toda la vida. La existencia hay veces se nos presenta en elementos que salen fuera de toda lógica y razón. El amor, quizás, sea uno de ellos. Los seres más racionales y poderosos han caído en el fuego iracundo de sus llamas. Suicidios e imperios como destinos devastados son tan solo unos pocos ejemplos.
Fue así como me encontré con aquel sujeto. No le presté mucha atención, circulan muchos hombres como estos hoy en día por la ciudad de Asunción.
- ¿Oiga señor que le pasa? – me preguntó.
- Tranquilo no tengo plata, tome este teléfono pero le aviso que no vale mucho. Quizás le servirá para unos cuantos tragos – le contesté. Apenas logre ver su rostro, me pareció muy familiar.
- Espere un poco, no soy lo que usted piensa. Tengo mucho dinero. De hecho, a la mañana dirijo una de las más grandes multinacionales que invierten en el pais. A la noche me pongo mis harapos y salgo a mendigar y recorrer los barrios marginales.
- ¿Pero porque hace tal cosa? - le repliqué.
- Entienda que soy de los que piensan que la base de toda riqueza se encuentra en los orígenes de uno. Mis orígenes están aquí. Mi realidad fue muy diferente a la que es ahora, era muy pobre de niño y la cena como un techo en invierno no eran algo seguro. Ya de joven fui el único que quiso terminar de estudiar. Conseguí una beca por mi buen desempeño escolar y así fui escalando hasta llegar a ser lo que soy hoy.
- Hable claro por favor, soy muy lento de pensamiento. Cuénteme porque hace esto pero con palabras específicas.
- No confió para nada en la vida. Creo que a medida que vamos avanzando, esta nos va tejiendo trampas infernales que nos hacen creer que todo tiene algún tipo de sentido cuando que en realidad no lo es y nunca fue así. Mi existencia se encuentra marcada por la fortuna y la abundancia pero desconfió de esta realidad en la que me encuentro inmerso. Por eso estoy aquí, no es por motivos de humildad, es más que nada por motivos existenciales, soy rico y lo sé, pero no por eso creo que mi destino final trágico haya cambiado. Esta es mi manera o forma de expresión en la que me aseguro de acordarme diariamente que todo es pasajero, sin sentido ni lógica. Hay personas que creen encontrar una razón a todo esto solo por estar enamorados, por ser jóvenes o por poseer abundantes bienes materiales. Pobres diablos, todas las manifestaciones que podríamos encontrar son engaños macabros que nos hacen jugar un juego de esperanzas y desilusiones.
- Creo poder entender. Existen personas que ganan la lotería y festejan matando a un chivo, otros sufren la pérdida de un ser querido y organizan una fiesta. Ante una realidad existen diferentes manifestaciones. Su situacion es trágica pues usted ha dado un sentido trágico a su vida. Su forma de no perder esa llama que ha encendido es hacer lo que realiza todas las noches. ¿Estoy en lo correcto?
- Si señor lo está. Aunque me gustaría aclararle unas cuantas cosas.
- No gracias, ya creo haber entendido. Usted está loco.
- ¿Cómo? ¿Qué me ha dicho? ¿Loco?
- Y si, solo un loco haría algo semejante.
- Si yo soy un loco usted es un tonto. Me ha dicho antes que es corto de pensamiento. Pero no se lo creo. Existen personas, pocas en realidad, que comprendan tan rápido lo que hago por las noches como usted lo ha hecho. Usted no es un tonto y yo no soy un loco.
- Bueno, está bien se lo creo. Pero, ¿porque no escribe un libro en vez de hacer estas cosas tan anormales por las noches?
- Porque no todo el mundo está listo para comprender lo que yo creo haber comprendido. Si mis ideas las plasmo en medios de comunicación masivos, como los libros, padeceré lo mismos males y prejuicios que han sufrido otros hombres adelantados en pensamiento como yo, Galio Galilei por ejemplo. Solo que a mí no me encerrarán ni me torturarán. Hoy en día los métodos de castigos son más sutiles y efectivos. Imagínese que un día me parara en la plaza Italia y grite a los cuatro vientos: señores nuestras vidas son un juego misterioso en donde ganar o perder conducen igual mente hacia la nada, donde todo acto carece de significancia, estamos solos en este Universo y no importamos a nadie ni nada y no poseemos ningún fin ni razón superior, o inferior, de ser. Que me diría usted, que estoy loco. Seguro que sí, ya me lo dijo de hecho. Hoy en día la sociedad ya no castiga con rudeza, si existe un elemento discordante que la disturba lo aísla y lo desacredita calificándolo de enfermo mental.
- Entiendo. Pero aunque sus palabras me sean conocidas y pueda hasta comprenderlas, le quiero decir que todo lo que usted me ha dicho no me lo ha explicado. Muy lindo, pero, ¿en donde están sus fundamentos?
- Empecemos a caminar hombre y no nos detengamos. Usted manténgase en la luz y yo en la sombra. Le explicaré absolutamente todo lo que he afirmado. Me baso en el pensamiento de un individuo contradictorio, tímido y lleno de dramas. Su nombre se lo diré al final, le sorprenderá saber quién es. ¡Empecemos!
Fue así como me encontré con aquel sujeto. No le presté mucha atención, circulan muchos hombres como estos hoy en día por la ciudad de Asunción.
- ¿Oiga señor que le pasa? – me preguntó.
- Tranquilo no tengo plata, tome este teléfono pero le aviso que no vale mucho. Quizás le servirá para unos cuantos tragos – le contesté. Apenas logre ver su rostro, me pareció muy familiar.
- Espere un poco, no soy lo que usted piensa. Tengo mucho dinero. De hecho, a la mañana dirijo una de las más grandes multinacionales que invierten en el pais. A la noche me pongo mis harapos y salgo a mendigar y recorrer los barrios marginales.
- ¿Pero porque hace tal cosa? - le repliqué.
- Entienda que soy de los que piensan que la base de toda riqueza se encuentra en los orígenes de uno. Mis orígenes están aquí. Mi realidad fue muy diferente a la que es ahora, era muy pobre de niño y la cena como un techo en invierno no eran algo seguro. Ya de joven fui el único que quiso terminar de estudiar. Conseguí una beca por mi buen desempeño escolar y así fui escalando hasta llegar a ser lo que soy hoy.
- Hable claro por favor, soy muy lento de pensamiento. Cuénteme porque hace esto pero con palabras específicas.
- No confió para nada en la vida. Creo que a medida que vamos avanzando, esta nos va tejiendo trampas infernales que nos hacen creer que todo tiene algún tipo de sentido cuando que en realidad no lo es y nunca fue así. Mi existencia se encuentra marcada por la fortuna y la abundancia pero desconfió de esta realidad en la que me encuentro inmerso. Por eso estoy aquí, no es por motivos de humildad, es más que nada por motivos existenciales, soy rico y lo sé, pero no por eso creo que mi destino final trágico haya cambiado. Esta es mi manera o forma de expresión en la que me aseguro de acordarme diariamente que todo es pasajero, sin sentido ni lógica. Hay personas que creen encontrar una razón a todo esto solo por estar enamorados, por ser jóvenes o por poseer abundantes bienes materiales. Pobres diablos, todas las manifestaciones que podríamos encontrar son engaños macabros que nos hacen jugar un juego de esperanzas y desilusiones.
- Creo poder entender. Existen personas que ganan la lotería y festejan matando a un chivo, otros sufren la pérdida de un ser querido y organizan una fiesta. Ante una realidad existen diferentes manifestaciones. Su situacion es trágica pues usted ha dado un sentido trágico a su vida. Su forma de no perder esa llama que ha encendido es hacer lo que realiza todas las noches. ¿Estoy en lo correcto?
- Si señor lo está. Aunque me gustaría aclararle unas cuantas cosas.
- No gracias, ya creo haber entendido. Usted está loco.
- ¿Cómo? ¿Qué me ha dicho? ¿Loco?
- Y si, solo un loco haría algo semejante.
- Si yo soy un loco usted es un tonto. Me ha dicho antes que es corto de pensamiento. Pero no se lo creo. Existen personas, pocas en realidad, que comprendan tan rápido lo que hago por las noches como usted lo ha hecho. Usted no es un tonto y yo no soy un loco.
- Bueno, está bien se lo creo. Pero, ¿porque no escribe un libro en vez de hacer estas cosas tan anormales por las noches?
- Porque no todo el mundo está listo para comprender lo que yo creo haber comprendido. Si mis ideas las plasmo en medios de comunicación masivos, como los libros, padeceré lo mismos males y prejuicios que han sufrido otros hombres adelantados en pensamiento como yo, Galio Galilei por ejemplo. Solo que a mí no me encerrarán ni me torturarán. Hoy en día los métodos de castigos son más sutiles y efectivos. Imagínese que un día me parara en la plaza Italia y grite a los cuatro vientos: señores nuestras vidas son un juego misterioso en donde ganar o perder conducen igual mente hacia la nada, donde todo acto carece de significancia, estamos solos en este Universo y no importamos a nadie ni nada y no poseemos ningún fin ni razón superior, o inferior, de ser. Que me diría usted, que estoy loco. Seguro que sí, ya me lo dijo de hecho. Hoy en día la sociedad ya no castiga con rudeza, si existe un elemento discordante que la disturba lo aísla y lo desacredita calificándolo de enfermo mental.
- Entiendo. Pero aunque sus palabras me sean conocidas y pueda hasta comprenderlas, le quiero decir que todo lo que usted me ha dicho no me lo ha explicado. Muy lindo, pero, ¿en donde están sus fundamentos?
- Empecemos a caminar hombre y no nos detengamos. Usted manténgase en la luz y yo en la sombra. Le explicaré absolutamente todo lo que he afirmado. Me baso en el pensamiento de un individuo contradictorio, tímido y lleno de dramas. Su nombre se lo diré al final, le sorprenderá saber quién es. ¡Empecemos!
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