1. INTRODUCCION:
Hartas sanciones sufrían los culpables en la Edad Media. Toda una maquinaria de tortura le esperaba al hereje para su destino final. Estos actos de ejecución además de ser barbaros se realizaban públicamente. Los suplicios y la humillación pública era un episodio normal en aquellos días. Era una muestra más del tipo de poder que se ejercía en ese entonces. Estamos hablando del poder duro, aquel que no dialoga sino ejecuta. El desafortunado servirá de ejemplo para los demás hombres; ¡el que caiga en el mismo error sufrirá las mismas consecuencias! El poder se basaba entonces en una palabra fundamental: tortura. La tortura, a través del ejemplo, se imponía el terror en las personas. Pero la cara del poder que se mostraba no era muy buena y por lo tanto el control social no era tan efectivo. Fue así como este tipo de poder pasó a convertirse en un poder blando. El poder blando resulto ser más eficiente al final. Se saltó entonces de la tortura como demostración de poder al castigar y vigilar. Son estas las máximas expresiones del poder blando. Aquí se encuentra las principales ideas del pensador francés Michel Foucault. Se desarrollará su pensamiento y luego se plasmará en ejemplos de la historia paraguaya.
2. VIGILAR Y CASTIGAR:
Para Michel Foucault el conocimiento genera poder. Esto se realiza solo cuando las personas son convertidas en sujetos y se las gobierna mediante el uso de un tipo de conocimiento. En el mundo de las ciencias, por ejemplo, este conocimiento se reproducirá como el discurso científico. Todo discurso, a su vez, tiene un tipo de tecnología que es propia de él. El transcurso de la historia se basa en el abandono de un sistema de dominación, basado en el conocimiento, por otro, y así sucesivamente.
Entre los años 1757 al 1830 fue el periodo en el cual se sustituyó, en las cárceles, las torturas de los prisioneros por el control mediante normas carcelarias. No fue un acto de benevolencia por aquellos que dirigían las prisiones de la época. Fue una racionalización del tipo de poder que llevaban para una mejor dominación. El castigo se racionaliza, la tortura ya no era un buen negocio. El antiguo suplicio de los prisioneros solía demostrarse públicamente, pero no era una buena economía del poder, porque tendía a suscitar desasosiego entre los espectadores. Fue así como se terminó de aplicar un trato más humanizado a los carcelarios, una sociabilidad menos dolorosa, desagradable y cruel. La tortura se mudó a una vigilancia establecida por normas, en otras palabras se pasó del ejercicio del poder duro al ejercicio del poder blando. Ya no se juzgan mas los cuerpos, se juzgan las almas.
Este nuevo sistema no pretendía ser más humano, sino castigar mejor; insertar más profundamente en el cuerpo social el poder de castigar. A diferencia de la tortura, este poder de castigar y su nueva tecnología abarcan a más personas y era más eficaz, más impersonal, más invariable, más sombría e implicaba la vigilancia no solo de los criminales, sino también de toda la sociedad. De ahí es que la misma lógica que marcó los pasos a seguir en las prisiones luego se expandió en las fabricas, cuarteles, templos, colegios, universidades, etc.
3. EL PODER DE LA PALABRA:
Falso es aquel mito que el Paraguay fue un territorio de fácil conquista y posterior colonización. De hecho, los españoles conquistadores al pisar estas tierras se encontraron con más de diez grupos de nativos que fueron presentando diferentes grados de resistencia. Es falso, también, esas leyendas, aquellas que corrieron por la Europa de la época, que las indígenas de aquí se entregaban por completo a los españoles. La realidad fue otra; los indígenas produjeron una fuerte lucha a la dominación española y las mujeres paraguayas fueron literalmente sometidas a procesos cosificadores y violatorios. Los ibéricos recurrieron, al comienzo, a la implementación del poder duro para dominar a los “seres inferiores”. Esta técnica no resultó ser muy efectiva ya que cada vez corría más y más sangre de ambos lados. Se terminó, al final, por aplicar el poder blando. El poder de las armas quedo suplantado por el poder de los evangelios. Desde ahí la conquista como colonización presentaron una cierta facilidad en sus desarrollos.
Si bien cito en el párrafo anterior la aberración que sufrieron las nativas de estas tierras, este no será un tema de desarrollo en el presente ensayo. Lo hago de forma de comentario, para despertar la curiosidad del lector. Relato que nos sirve como una muestra más de las cientos de historias oficiales que nos han contado durante muchos años y carecen de total veracidad.
El caso más conocido de sublevación de los indígenas hacia sus conquistadores fue el que ocurrió en épocas del gobierno de Francisco Ortiz de Vergara. Este hizo regresar la armada de Gonzalo Casco debido a los cruentos ataques que sufría su pueblo invasor. Los indios acostumbraban a atacar a los españoles con dardos venenosos, utilizando el veneno del chiquito. Dos hermanos caciques, hijos de un cacique principal llamado Curupirati, eran los que principalmente fomentaban la sublevación de su pueblo ante el insufrible yugo de los conquistadores. Los españoles ante este tipo de ataques fueron muriendo, en especial aquellos que se encontraban hacia la campaña. Francisco Ortiz intentó negociar con ellos mediante la intervención de sus amigos caciques de otros pueblos, pero su táctica no dio resultado. Se llegó así a las armas, el ejército español junto con pueblos enemigos de los guaraníes formaron en total más de 2000 hombres en sus filas. La guerra fue sangrienta y ambos bandos sufrieron grandes pérdidas. Los españoles ya cuando acorralaron al ejército rebelde intentaron, una vez más, lograr la paz, pero los nativos no aceptaron e insultaron a cuanto español podían.
El ejemplo anterior nos muestra la resistencia que presentaban algunos pueblos nativos de estas tierras. El desprecio que tenía el indígena hacia el conquistador ibérico era terrible. La antropofagia guaraní se practicaba con mayor placer cuando la víctima era un español. La carne española tenía un valor especial, aquel valor que se basaba en el espíritu de venganza, propio del pueblo guaraní, por el hombre que intenta conquistar algo que no es suyo. Durante más de 70 años episodios similares ocurrieron por toda esta zona. Los indios no escarmentaban ante las armas y el poder duro ejercido por los españoles. Fue ahí quizás cuando estos hombres se dieron cuenta que la violencia genera más violencia. Se convirtió el poder evangelizador, poder blando y de características “racionales”, en el método de conquista y posterior colonización.
Vinieron, entonces, al Paraguay los héroes pacíficos, amigos de la humanidad, cuyo destino era consolarla. Los nombres principales eran de fray Alonso de San Buenaventura y de fray Luis Bolaños. Ante los indios se presentaban de forma tierna y respetuosa. Ya no existían más escenas de terror, suplicio y sangre. Siendo humanos, justos, y predicando una religión indulgente con los débiles lograron una eficiencia en la conquista jamás antes pensada. Los indígenas no tuvieron más remedio, se rindieron á sus persuasiones, y abandonaron sus creencias. Llegaron, después, otras órdenes religiosas. Se crearon las reducciones y se alzaron más de cuarenta templos al Dios que traían consigo estos hombres. Luego se vino la colonización y el método de vigilar resultó ser un proceso positivo. Los jesuitas fueron los que más desarrollaron esta técnica. Construyeron sus doctrinas de una forma tal que siempre podían vigilarlos. Les enseñaban el oficio artesanal, la cultura cristiana y los protegían de los abusos que se cometían afuera de estas reducciones. Todo estaba en orden, los indios se encontraban bajo calma. Así fue como fueron trabajando forzosamente sin darse cuenta que lo estaban haciendo. De hecho, los principales explotadores de la yerba mate fueron los jesuitas. Pero no era un Padre que estaba en el proceso de elaboración, eran los indígenas adoctrinados.
Estos fueron los frutos verdaderos que produjo la predicación de algunos valores apostólicos. Esta historia demostrará más que enfáticamente, que para dominar sobre los hombres es de más eficaz la blandura y la persuasión, que la fuerza y el temor. Michel Foucault nos dirá: el castigo se racionalizó bajo el discurso de los evangelios, y se pasó del castigo cruel a la vigilancia disciplinaria.
4. CONCLUSION
Foucault nos habla de un tipo de poder, poder blando, que se fue incorporando, como ejemplo que él nos pone, hacia mediados del1700 y comienzos del 1800. Sin embargo los orígenes que yo encuentro son mucho más profundos y lejanos. La lógica de este poder se basa en disfrazarse de humanistas, para calmar los espíritus de los dominados, y hacerles creer que viven una realidad no sometida ¿No se encontrará ninguna similitud con los ejemplos antes citados?
Hartas sanciones sufrían los culpables en la Edad Media. Toda una maquinaria de tortura le esperaba al hereje para su destino final. Estos actos de ejecución además de ser barbaros se realizaban públicamente. Los suplicios y la humillación pública era un episodio normal en aquellos días. Era una muestra más del tipo de poder que se ejercía en ese entonces. Estamos hablando del poder duro, aquel que no dialoga sino ejecuta. El desafortunado servirá de ejemplo para los demás hombres; ¡el que caiga en el mismo error sufrirá las mismas consecuencias! El poder se basaba entonces en una palabra fundamental: tortura. La tortura, a través del ejemplo, se imponía el terror en las personas. Pero la cara del poder que se mostraba no era muy buena y por lo tanto el control social no era tan efectivo. Fue así como este tipo de poder pasó a convertirse en un poder blando. El poder blando resulto ser más eficiente al final. Se saltó entonces de la tortura como demostración de poder al castigar y vigilar. Son estas las máximas expresiones del poder blando. Aquí se encuentra las principales ideas del pensador francés Michel Foucault. Se desarrollará su pensamiento y luego se plasmará en ejemplos de la historia paraguaya.
2. VIGILAR Y CASTIGAR:
Para Michel Foucault el conocimiento genera poder. Esto se realiza solo cuando las personas son convertidas en sujetos y se las gobierna mediante el uso de un tipo de conocimiento. En el mundo de las ciencias, por ejemplo, este conocimiento se reproducirá como el discurso científico. Todo discurso, a su vez, tiene un tipo de tecnología que es propia de él. El transcurso de la historia se basa en el abandono de un sistema de dominación, basado en el conocimiento, por otro, y así sucesivamente.
Entre los años 1757 al 1830 fue el periodo en el cual se sustituyó, en las cárceles, las torturas de los prisioneros por el control mediante normas carcelarias. No fue un acto de benevolencia por aquellos que dirigían las prisiones de la época. Fue una racionalización del tipo de poder que llevaban para una mejor dominación. El castigo se racionaliza, la tortura ya no era un buen negocio. El antiguo suplicio de los prisioneros solía demostrarse públicamente, pero no era una buena economía del poder, porque tendía a suscitar desasosiego entre los espectadores. Fue así como se terminó de aplicar un trato más humanizado a los carcelarios, una sociabilidad menos dolorosa, desagradable y cruel. La tortura se mudó a una vigilancia establecida por normas, en otras palabras se pasó del ejercicio del poder duro al ejercicio del poder blando. Ya no se juzgan mas los cuerpos, se juzgan las almas.
Este nuevo sistema no pretendía ser más humano, sino castigar mejor; insertar más profundamente en el cuerpo social el poder de castigar. A diferencia de la tortura, este poder de castigar y su nueva tecnología abarcan a más personas y era más eficaz, más impersonal, más invariable, más sombría e implicaba la vigilancia no solo de los criminales, sino también de toda la sociedad. De ahí es que la misma lógica que marcó los pasos a seguir en las prisiones luego se expandió en las fabricas, cuarteles, templos, colegios, universidades, etc.
3. EL PODER DE LA PALABRA:
Falso es aquel mito que el Paraguay fue un territorio de fácil conquista y posterior colonización. De hecho, los españoles conquistadores al pisar estas tierras se encontraron con más de diez grupos de nativos que fueron presentando diferentes grados de resistencia. Es falso, también, esas leyendas, aquellas que corrieron por la Europa de la época, que las indígenas de aquí se entregaban por completo a los españoles. La realidad fue otra; los indígenas produjeron una fuerte lucha a la dominación española y las mujeres paraguayas fueron literalmente sometidas a procesos cosificadores y violatorios. Los ibéricos recurrieron, al comienzo, a la implementación del poder duro para dominar a los “seres inferiores”. Esta técnica no resultó ser muy efectiva ya que cada vez corría más y más sangre de ambos lados. Se terminó, al final, por aplicar el poder blando. El poder de las armas quedo suplantado por el poder de los evangelios. Desde ahí la conquista como colonización presentaron una cierta facilidad en sus desarrollos.
Si bien cito en el párrafo anterior la aberración que sufrieron las nativas de estas tierras, este no será un tema de desarrollo en el presente ensayo. Lo hago de forma de comentario, para despertar la curiosidad del lector. Relato que nos sirve como una muestra más de las cientos de historias oficiales que nos han contado durante muchos años y carecen de total veracidad.
El caso más conocido de sublevación de los indígenas hacia sus conquistadores fue el que ocurrió en épocas del gobierno de Francisco Ortiz de Vergara. Este hizo regresar la armada de Gonzalo Casco debido a los cruentos ataques que sufría su pueblo invasor. Los indios acostumbraban a atacar a los españoles con dardos venenosos, utilizando el veneno del chiquito. Dos hermanos caciques, hijos de un cacique principal llamado Curupirati, eran los que principalmente fomentaban la sublevación de su pueblo ante el insufrible yugo de los conquistadores. Los españoles ante este tipo de ataques fueron muriendo, en especial aquellos que se encontraban hacia la campaña. Francisco Ortiz intentó negociar con ellos mediante la intervención de sus amigos caciques de otros pueblos, pero su táctica no dio resultado. Se llegó así a las armas, el ejército español junto con pueblos enemigos de los guaraníes formaron en total más de 2000 hombres en sus filas. La guerra fue sangrienta y ambos bandos sufrieron grandes pérdidas. Los españoles ya cuando acorralaron al ejército rebelde intentaron, una vez más, lograr la paz, pero los nativos no aceptaron e insultaron a cuanto español podían.
El ejemplo anterior nos muestra la resistencia que presentaban algunos pueblos nativos de estas tierras. El desprecio que tenía el indígena hacia el conquistador ibérico era terrible. La antropofagia guaraní se practicaba con mayor placer cuando la víctima era un español. La carne española tenía un valor especial, aquel valor que se basaba en el espíritu de venganza, propio del pueblo guaraní, por el hombre que intenta conquistar algo que no es suyo. Durante más de 70 años episodios similares ocurrieron por toda esta zona. Los indios no escarmentaban ante las armas y el poder duro ejercido por los españoles. Fue ahí quizás cuando estos hombres se dieron cuenta que la violencia genera más violencia. Se convirtió el poder evangelizador, poder blando y de características “racionales”, en el método de conquista y posterior colonización.
Vinieron, entonces, al Paraguay los héroes pacíficos, amigos de la humanidad, cuyo destino era consolarla. Los nombres principales eran de fray Alonso de San Buenaventura y de fray Luis Bolaños. Ante los indios se presentaban de forma tierna y respetuosa. Ya no existían más escenas de terror, suplicio y sangre. Siendo humanos, justos, y predicando una religión indulgente con los débiles lograron una eficiencia en la conquista jamás antes pensada. Los indígenas no tuvieron más remedio, se rindieron á sus persuasiones, y abandonaron sus creencias. Llegaron, después, otras órdenes religiosas. Se crearon las reducciones y se alzaron más de cuarenta templos al Dios que traían consigo estos hombres. Luego se vino la colonización y el método de vigilar resultó ser un proceso positivo. Los jesuitas fueron los que más desarrollaron esta técnica. Construyeron sus doctrinas de una forma tal que siempre podían vigilarlos. Les enseñaban el oficio artesanal, la cultura cristiana y los protegían de los abusos que se cometían afuera de estas reducciones. Todo estaba en orden, los indios se encontraban bajo calma. Así fue como fueron trabajando forzosamente sin darse cuenta que lo estaban haciendo. De hecho, los principales explotadores de la yerba mate fueron los jesuitas. Pero no era un Padre que estaba en el proceso de elaboración, eran los indígenas adoctrinados.
Estos fueron los frutos verdaderos que produjo la predicación de algunos valores apostólicos. Esta historia demostrará más que enfáticamente, que para dominar sobre los hombres es de más eficaz la blandura y la persuasión, que la fuerza y el temor. Michel Foucault nos dirá: el castigo se racionalizó bajo el discurso de los evangelios, y se pasó del castigo cruel a la vigilancia disciplinaria.
4. CONCLUSION
Foucault nos habla de un tipo de poder, poder blando, que se fue incorporando, como ejemplo que él nos pone, hacia mediados del1700 y comienzos del 1800. Sin embargo los orígenes que yo encuentro son mucho más profundos y lejanos. La lógica de este poder se basa en disfrazarse de humanistas, para calmar los espíritus de los dominados, y hacerles creer que viven una realidad no sometida ¿No se encontrará ninguna similitud con los ejemplos antes citados?
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