viernes, 18 de junio de 2010

SOCIEDAD Y DEPORTE


Dentro del periodismo deportivo, como así también algunos hombres que ejercen el análisis político/social, durante un buen tiempo atrás nos intentan reflejar la idea que se basa en “la relación existente entre el desempeño de un país en los deportes con respecto a su situación como sociedad”. Me gustaría analizar este pensamiento y encontrar una verdadera y fundamentada unión entre ambas realidades.

Nos encontramos, antes que nada, en un año mundialista, y el Paraguay por cuarta vez consecutiva clasifica a la más alta competición del deporte del balompié. Desde el Mundial de Francia 1998 hasta el que se realiza en Sudáfrica este presente año, los paraguayos tenemos el lujo y el orgullo de estar entre las 32 mejores selecciones de futbol de todo el mundo. Es más, si analizamos los ranking F.I.F.A., la participación en mundiales posteriores, los niveles alcanzados en las clasificaciones sudamericanas y, otros desempeños en competencias internacionales, no nos sorprenderíamos que la Selección Nacional de Futbol se encuentre posicionada entre las 15 mejores de la tierra y dentro de las 5 mejores de todo el continente americano.

Siguiendo el pensamiento de “correlación deportiva con realidad social”, es de esperarse, por lo tanto, altos niveles de desarrollo socio-político-económico en nuestro país. Pero la realidad es otra, el Paraguay se encuentra entre las 10 naciones más corruptas del mundo, con niveles de confianza hacia su democracia de 0.25 puntos, donde el Estado más confiable democráticamente tiene 4.8, y con un índice de desarrollo humano en el puesto Nº 95, siendo este uno de los más bajos en Latinoamérica.

Si miramos atrás en el tiempo, esta pseuda relación no tiene fundamentos. En las Olimpiadas realizadas en Alemania en el año 1936, los nazis organizaban un extraordinario evento bajo la sangre, la persecución y todos los males de una de las mayores atrocidades ocurridas en la historia de la humanidad. Argentina en 1978 alza orgullosa su primera copa mundial, pero detrás de eso, existían, y existen aun, desaparecidos, madres sufriendo y toda una sociedad aterrorizada por una cruel dictadura militar.

Es totalmente infundamentada esta unión que nos quieren hacer creer.

Antes que nada, aclaro que me encantaría que el Paraguay gane su mundial. Sin embargo, si me diesen a elegir, preferiría estar viviendo en una nación desarrollada, con altos niveles de educación, con bajos índices de pobreza y con una enorme expectativa de alcanzar logros dentro de la sociedad, donde todos tengamos las mismas oportunidades.

¿Cuál es entonces el significado que podemos encontrar entre el deporte y la sociedad? Desde mi punto de vista existe un elemento que podemos rescatar, que es el de la unión. Es ahí, en esos 90 minutos que juega la selección, por ejemplo, donde todos nos juntamos y olvidamos por un momento, nuestras ideologías, nuestras clases, nuestras disputas, nuestras realidades y nuestras religiones. En la vida muy pocas veces, o casi nunca, pasa esto, por lo tanto señoras y señores, celebremos y disfrutemos la pasión de estar unidos fuera de toda diferencia existente.