Era joven e iba acompañado con dos amigos. Nos citaron a las ocho de la noche en el Club Unión. Me encontraba desesperado pues necesitábamos financiación para poder realizar el primer congreso de la asociación juvenil en la que me encontraba. Cinco personas mayores, con importantes cargos en la sociedad, nos esperaban para escuchar nuestro proyecto. Le entregamos la carpeta donde se explicaba nuestros planes y después uno de ellos nos empezó a filosofar sobre el vivir humano. Quizás a este sujeto le pasó algo que le pasa a todo adulto: intentar ilustrar mentes jóvenes. En palabras confusas nos dijo una frase demasiado abstracta y profunda para nosotros: la vida es simple, el ser humano es la que la complica.
No tenía muchas ganas de filosofar, y si tengo que ser honesto, mi espíritu odiaba la filosofía en ese entonces. Me veía como un futuro medico o ingeniero. Especulaciones metafísicas y existenciales me parecían una perdida de tiempo. Además necesitaba la plata y no tenia otro objetivo en mi mente que conseguir el financiamiento. Fingí un cierto interés, realice uno o dos comentarios inteligentes y después dije: y entonces señores, ¿que le parece nuestro plan de trabajo?, ¿nos apoyan económicamente?
La jornada fue exitosa, logramos recaudar los cuatro millones de guaraníes que nos faltaban. Recordaba aquella reunión con gran satisfacción personal y me jactaba de eso. Pero hoy, siguiendo sociología y ocupando la mayor parte de mis pensamientos en asuntos filosóficos, políticos, psicológicos y sociales, tengo a aquella noche como uno de esos momentos mágicos en mi vida. La comparo como el encuentro de la luz de la ilustración que se le aparece, así nomás, al ser humano, algún día equis de su vida, en su afán de buscar la verdad. Me suena aun esa frase y mientras la escucho más significado la encuentro.
Miro y estudio detalladamente a mi perro. Feliz en su inmundicia. Corriendo por mi patio, cazando pajaritos, moviéndome la cola cuando llego y mirándome con cara sumisa cada vez que como un bocado. Sus únicos lamentos se dan a la noche, sentado en la puerta principal, aullando y raspando el piso, ya que quiere entrar en la casa y no permanecer en el patio.
Observo al gato de mi amada. Comiendo bichos, jugando con hilos que se cuelgan, divagándose cuando mira la pared, saltando de un lugar a otro y ronroneando en mi regazo. Maúlla solamente cuando tiene hambre, cuando quiere que se lo mime o cuando se queda encerrado en alguna habitación del hogar.
Me analizo a mi mismo y como llevo mi pasar diario. Atormentado por sentimientos, buscando mi libertad, redefiniendo constantemente mi pensamiento e intentando todos los días sufrir menos. Pero descubro que no soy el único que pasa por esto. Mis amigos, padres, compañeros de bailongos, todos de cierta manera transitan por un algún camino cósmico lleno de dificultades. El trabajador que sufre por la explotación capitalista, el rico por tener más dinero, el pobre por salir de su trágica situación y el enamorado por el desencuentro o ausencia de su amor. ¿Quien no sufrió por amor? El amor es y será un problema únicamente humano.
Me gustaría creer que los animales sufren los mismos dramas que padecen los seres humanos. Se me viene a la cabeza el libro de George Orwell titulado: “Rebelión en la granja”. Esta fabula nos muestra a unos animales pasando por los mismos berretines universales que el hombre. Cerdos, perros, yeguas, patos, cabras, caballos, etc., todos se presentan organizados en una sociedad, pidiendo libertades laborales, buena repartición del alimento, formando una mentalidad política y buscando el espíritu ilustrado. Lo más simpático de este texto es; que cuando los animales empiezan a actuar como seres humanos, entonces, surge en ellos la traición, la conspiración, el nepotismo y la politiquería mas baja.
Mis observaciones por lo tanto me llevan a la siguiente conclusión: en esta vida el único que sufre es el ser humano. Algunos acotaran que no es así y que a medida que avanza el tiempo se descubre en otros animales los mismos problemas psicológicos, expresados de diferente manera, del ser humano.
La otra vez por ejemplo recuerdo haber visto en la televisión que los norteamericanos tienen psicólogos para perros. No es de extrañar que estos sujetos posean este tipo de idioteces, pero esto creo esto superó todo intento de los yanquis por alcanzar la máxima boludez humana. ¿Psicólogos para perros? ¿Qué tipo de psicología se aplicara en los cachorros? ¿Conductista, gestáltica, del aprendizaje social o quizás psicoanalista? Sin embargo existe un trasfondo en todo esto y es un rasgo de la condición humana que implica lo siguiente: el hombre humaniza las cosas que no tienen humanidad. Observe a su macota, con un nombre humano y con utensilios que están hechos para la utilización del hombre. Ahora recuerdo un ejemplo claro de lo anterior: el perro de un amigo que tenía la característica de comer la comida solo si su amo le daba con tenedor y bien cortada.
El hombre de carne y hueso, ese mismo que nos describe tan bien Miguel de Unamuno, cree, por consiguiente, que las estrellas tienen pasiones, que las galaxias saben amar, que los perros tienen problemas psicológicos y que todo el universo presenta una cierta o lógica humanidad. Sin embargo es el momento justo e indicado para aclarar lo siguiente: problemas y características humanas se pueden encuentra única y exclusivamente en el ser humano. El universo, el mundo, los mares, la naturaleza misma, carecen de total humanidad.
¿Piensa usted que los animales tienen la idea de un Dios, que se preocupan por su muerte, que sufren por amor, que buscan la verdad, la ilustración o algún tipo de iluminación? No, solo en el hombre se da esto, a ellos solo les importa dormir, comer y reproducirse. Nosotros, sin embargo, inventamos las religiones, la idea de un Señor que nos vigila y nos castiga, las fantasías de una vida posterior a esta, conceptos del amor perfecto. Nos complicamos nuestra existencia y, esas complicaciones nos hacen tener un pasar terrenal terriblemente trágico.
¿Por que entonces?, ¿porque nuestra existencia es complicada? Simple, poseemos inteligencia y la inteligencia nos dificulta el vivir. Mientras mas complejo es algo, mas difícil se hacer comprenderlo y llevarlo. Fijémonos entonces en el cerebro humano, de características únicas en la naturaleza, y lo complejo que este es. Estoy de acuerdo que todo es mente y que uno se hace su propia realidad. Bueno si esto es así no es de esperarse que la vida humana sea fácil. El hecho de ser inteligentes nos hace tener problemas muy mayores a otros y lidiar con situaciones adversas. Aquí se ve claramente como algo que en teoría nos hace grandes nos produce una realidad trágica. Realidad trágica hecha y complicada por nosotros mismos, debida a nuestra condición compleja.
El pensamiento, el amor, la libertad, el trabajo, el sexo, los sueños, la muerte, etc., todo es humano. Y si bien lo anterior mente citado son los motores que impulsan nuestro vivir, son también los factores que nos llevan a tener una vida miserable. Pero justamente por eso, por ser los motores de nuestra vida, vale la pena vivir. Eliminemos todo lo anterior y nuestra existencia será igual al de un perro, gato, león o caballo.
Esta es nuestra realidad y debemos de lidiar con ella e intentar encontrarla en su forma más pura. En la libertad de pensamiento, en la verdad atreves de la ilustración, en el trabajo sin alienación, en la idea de morirnos valientemente y sin esperar que esto continúe, en interpretar los sueños como sueños y en amar lo más simple y honestamente posible. Se basa entonces en que todas las cosas que nos complican adquieran su lado más bueno y puro.
Pero conseguir esto no es tarea fácil. Requiere de mucho esfuerzo, constancia y sufrimiento. Tengo un amigo, por ejemplo, que se queja constantemente de su casa, de su madre, de sus novias, de lo mal que le va en la facultad. Sufre y se lamenta todas las noches. Le explico que su pesar esta provocado por el mismo. Si quiere y se propone puede hacer de su vida algo más simple de llevar. Pero no puede, se queda esperando, sentado y llorando sobre su realidad. ¿Quizás espera un milagro? Pero no lo creo, es demasiado inteligente y sabe que los milagros no existen. ¿Posiblemente sea un haragán ocioso? o ¿tal vez le gusta sufrir y lamentarse? Allá el con lo suyo. Cada quien se forja su destino.
Y a no deprimirse hombre, que es lo que nos toca vivir. Viva la vida, busque el amor, la paz, la verdad y el amor. No nos queda otra. Estamos metidos en un camino que termina en la nada, con una realidad trágica, en donde todo logro es efímero y sin ningún significado. Lo único que nos queda es conseguir pequeños triunfos para nosotros mismo y poder llevar esta vida sin lamentación. Estos serán como vasos de agua en el desierto.
La vida humana debe configurarse, desde mi perspectiva de la siguiente manera: la satisfacción personal de haber vivido bien y a nuestra manera.
Salgan afuera, levántense de sus camas, vivan la vida y no se lamenten. Solo el que aguanto y se paro de la mesa sin armar ningún escándalo tiene el derecho de quejarse ante este universo carente de humanidad. Lastimosamente, y discúlpeme por desilusionarle, ese día jamás llegara. Hágalo por usted mismo, por su satisfacción personal. De eso se trata todo esto.
Personalmente mi vida tiene sus puntos buenos y también sus lados negativos. Sin embargo tengo un destino a seguir: los libros de mi biblioteca y extraviarme en ellos, y también, porque no, en el amor. Y para terminar, digo y evoco a la siguiente reflexión: vale la pena estar vivo, no me importa sufrir, no me importa que me exploten laboralmente, mi sufrimiento queda retribuido en las siguientes palabas: te amo.
No tenía muchas ganas de filosofar, y si tengo que ser honesto, mi espíritu odiaba la filosofía en ese entonces. Me veía como un futuro medico o ingeniero. Especulaciones metafísicas y existenciales me parecían una perdida de tiempo. Además necesitaba la plata y no tenia otro objetivo en mi mente que conseguir el financiamiento. Fingí un cierto interés, realice uno o dos comentarios inteligentes y después dije: y entonces señores, ¿que le parece nuestro plan de trabajo?, ¿nos apoyan económicamente?
La jornada fue exitosa, logramos recaudar los cuatro millones de guaraníes que nos faltaban. Recordaba aquella reunión con gran satisfacción personal y me jactaba de eso. Pero hoy, siguiendo sociología y ocupando la mayor parte de mis pensamientos en asuntos filosóficos, políticos, psicológicos y sociales, tengo a aquella noche como uno de esos momentos mágicos en mi vida. La comparo como el encuentro de la luz de la ilustración que se le aparece, así nomás, al ser humano, algún día equis de su vida, en su afán de buscar la verdad. Me suena aun esa frase y mientras la escucho más significado la encuentro.
Miro y estudio detalladamente a mi perro. Feliz en su inmundicia. Corriendo por mi patio, cazando pajaritos, moviéndome la cola cuando llego y mirándome con cara sumisa cada vez que como un bocado. Sus únicos lamentos se dan a la noche, sentado en la puerta principal, aullando y raspando el piso, ya que quiere entrar en la casa y no permanecer en el patio.
Observo al gato de mi amada. Comiendo bichos, jugando con hilos que se cuelgan, divagándose cuando mira la pared, saltando de un lugar a otro y ronroneando en mi regazo. Maúlla solamente cuando tiene hambre, cuando quiere que se lo mime o cuando se queda encerrado en alguna habitación del hogar.
Me analizo a mi mismo y como llevo mi pasar diario. Atormentado por sentimientos, buscando mi libertad, redefiniendo constantemente mi pensamiento e intentando todos los días sufrir menos. Pero descubro que no soy el único que pasa por esto. Mis amigos, padres, compañeros de bailongos, todos de cierta manera transitan por un algún camino cósmico lleno de dificultades. El trabajador que sufre por la explotación capitalista, el rico por tener más dinero, el pobre por salir de su trágica situación y el enamorado por el desencuentro o ausencia de su amor. ¿Quien no sufrió por amor? El amor es y será un problema únicamente humano.
Me gustaría creer que los animales sufren los mismos dramas que padecen los seres humanos. Se me viene a la cabeza el libro de George Orwell titulado: “Rebelión en la granja”. Esta fabula nos muestra a unos animales pasando por los mismos berretines universales que el hombre. Cerdos, perros, yeguas, patos, cabras, caballos, etc., todos se presentan organizados en una sociedad, pidiendo libertades laborales, buena repartición del alimento, formando una mentalidad política y buscando el espíritu ilustrado. Lo más simpático de este texto es; que cuando los animales empiezan a actuar como seres humanos, entonces, surge en ellos la traición, la conspiración, el nepotismo y la politiquería mas baja.
Mis observaciones por lo tanto me llevan a la siguiente conclusión: en esta vida el único que sufre es el ser humano. Algunos acotaran que no es así y que a medida que avanza el tiempo se descubre en otros animales los mismos problemas psicológicos, expresados de diferente manera, del ser humano.
La otra vez por ejemplo recuerdo haber visto en la televisión que los norteamericanos tienen psicólogos para perros. No es de extrañar que estos sujetos posean este tipo de idioteces, pero esto creo esto superó todo intento de los yanquis por alcanzar la máxima boludez humana. ¿Psicólogos para perros? ¿Qué tipo de psicología se aplicara en los cachorros? ¿Conductista, gestáltica, del aprendizaje social o quizás psicoanalista? Sin embargo existe un trasfondo en todo esto y es un rasgo de la condición humana que implica lo siguiente: el hombre humaniza las cosas que no tienen humanidad. Observe a su macota, con un nombre humano y con utensilios que están hechos para la utilización del hombre. Ahora recuerdo un ejemplo claro de lo anterior: el perro de un amigo que tenía la característica de comer la comida solo si su amo le daba con tenedor y bien cortada.
El hombre de carne y hueso, ese mismo que nos describe tan bien Miguel de Unamuno, cree, por consiguiente, que las estrellas tienen pasiones, que las galaxias saben amar, que los perros tienen problemas psicológicos y que todo el universo presenta una cierta o lógica humanidad. Sin embargo es el momento justo e indicado para aclarar lo siguiente: problemas y características humanas se pueden encuentra única y exclusivamente en el ser humano. El universo, el mundo, los mares, la naturaleza misma, carecen de total humanidad.
¿Piensa usted que los animales tienen la idea de un Dios, que se preocupan por su muerte, que sufren por amor, que buscan la verdad, la ilustración o algún tipo de iluminación? No, solo en el hombre se da esto, a ellos solo les importa dormir, comer y reproducirse. Nosotros, sin embargo, inventamos las religiones, la idea de un Señor que nos vigila y nos castiga, las fantasías de una vida posterior a esta, conceptos del amor perfecto. Nos complicamos nuestra existencia y, esas complicaciones nos hacen tener un pasar terrenal terriblemente trágico.
¿Por que entonces?, ¿porque nuestra existencia es complicada? Simple, poseemos inteligencia y la inteligencia nos dificulta el vivir. Mientras mas complejo es algo, mas difícil se hacer comprenderlo y llevarlo. Fijémonos entonces en el cerebro humano, de características únicas en la naturaleza, y lo complejo que este es. Estoy de acuerdo que todo es mente y que uno se hace su propia realidad. Bueno si esto es así no es de esperarse que la vida humana sea fácil. El hecho de ser inteligentes nos hace tener problemas muy mayores a otros y lidiar con situaciones adversas. Aquí se ve claramente como algo que en teoría nos hace grandes nos produce una realidad trágica. Realidad trágica hecha y complicada por nosotros mismos, debida a nuestra condición compleja.
El pensamiento, el amor, la libertad, el trabajo, el sexo, los sueños, la muerte, etc., todo es humano. Y si bien lo anterior mente citado son los motores que impulsan nuestro vivir, son también los factores que nos llevan a tener una vida miserable. Pero justamente por eso, por ser los motores de nuestra vida, vale la pena vivir. Eliminemos todo lo anterior y nuestra existencia será igual al de un perro, gato, león o caballo.
Esta es nuestra realidad y debemos de lidiar con ella e intentar encontrarla en su forma más pura. En la libertad de pensamiento, en la verdad atreves de la ilustración, en el trabajo sin alienación, en la idea de morirnos valientemente y sin esperar que esto continúe, en interpretar los sueños como sueños y en amar lo más simple y honestamente posible. Se basa entonces en que todas las cosas que nos complican adquieran su lado más bueno y puro.
Pero conseguir esto no es tarea fácil. Requiere de mucho esfuerzo, constancia y sufrimiento. Tengo un amigo, por ejemplo, que se queja constantemente de su casa, de su madre, de sus novias, de lo mal que le va en la facultad. Sufre y se lamenta todas las noches. Le explico que su pesar esta provocado por el mismo. Si quiere y se propone puede hacer de su vida algo más simple de llevar. Pero no puede, se queda esperando, sentado y llorando sobre su realidad. ¿Quizás espera un milagro? Pero no lo creo, es demasiado inteligente y sabe que los milagros no existen. ¿Posiblemente sea un haragán ocioso? o ¿tal vez le gusta sufrir y lamentarse? Allá el con lo suyo. Cada quien se forja su destino.
Y a no deprimirse hombre, que es lo que nos toca vivir. Viva la vida, busque el amor, la paz, la verdad y el amor. No nos queda otra. Estamos metidos en un camino que termina en la nada, con una realidad trágica, en donde todo logro es efímero y sin ningún significado. Lo único que nos queda es conseguir pequeños triunfos para nosotros mismo y poder llevar esta vida sin lamentación. Estos serán como vasos de agua en el desierto.
La vida humana debe configurarse, desde mi perspectiva de la siguiente manera: la satisfacción personal de haber vivido bien y a nuestra manera.
Salgan afuera, levántense de sus camas, vivan la vida y no se lamenten. Solo el que aguanto y se paro de la mesa sin armar ningún escándalo tiene el derecho de quejarse ante este universo carente de humanidad. Lastimosamente, y discúlpeme por desilusionarle, ese día jamás llegara. Hágalo por usted mismo, por su satisfacción personal. De eso se trata todo esto.
Personalmente mi vida tiene sus puntos buenos y también sus lados negativos. Sin embargo tengo un destino a seguir: los libros de mi biblioteca y extraviarme en ellos, y también, porque no, en el amor. Y para terminar, digo y evoco a la siguiente reflexión: vale la pena estar vivo, no me importa sufrir, no me importa que me exploten laboralmente, mi sufrimiento queda retribuido en las siguientes palabas: te amo.
“Que no venga a estorbar la razón.
El misterio del mundo se puede aclarar.
Es un beso el destino final”
Alejandro Dolina
Lo que me costo el amor de Laura.
El misterio del mundo se puede aclarar.
Es un beso el destino final”
Alejandro Dolina
Lo que me costo el amor de Laura.
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