sábado, 7 de junio de 2008

VENGANZA

Cierto amigo jugando un día en el casino, compañero de bailongos con hábitos de apostador compulsivo, y, después de haber perdido todo el sueldo de un mes, frustrado rompió la mesa de juego y pegó a tres guardias. Ya demorado y con su cara completamente desfigurada fuimos a preguntarle el porqué de su actuar. En palabras confusas nos dijo que como había perdido todo su sueldo él buscaba una cierta venganza contra los dueños del casino para no irse del lugar con las manos vacías. Lo más simpático de este caso fue que, además de irse con las manos vacías, se fue pelado, a la comisaría y completamente deformado.

En la historia casos como los del anterior se encuentra al dos por tres y, de formas mucho mas estúpidas. En la China Antigua el Hijo del Sol mataba a todos los familiares de los soldados que abandonaban el ejército o que habían traicionado al imperio mudándose al bando bárbaro. Calígula destruyó una hermosa casa en venganza por que su madre había sentido placer en ella. Augusto Cesar sorprendido por un terrible temporal decidió castigar a Neptuno, quitó su estatuilla que se encontraba en el circo romano junto con otras figuras simbólicas de dioses. Ciro mando un ejército completo varios días a vengarse del rio Cindo, a causa del miedo que tuvo al cruzarlo. Emperadores, reyes, hombres modestos y ricos, y hasta la mitología nos muestra a dioses que a causa de pérdida buscan un cierto castigo para calmar sus ánimos. Un ejemplo de lo anterior quizás sea el comienzo de la guerra de Troya; que se desató por la pérdida de Helena. Dioses, mortales y semi-inmortales se han disputado una terrible guerra por sed de venganza de unos cuantos.

Antiguamente las sociedades con una justicia central débil permitían a las familias afectadas aplicar métodos de castigos a aquellos que las habían dañado. En la zona mediterránea, en la época pre-industrial, aparecen las peleas de sangre llevadas a cabo por familias y entre familias. En la época feudal, en el Japón se permitía la venganza o el “katakiuchi” para restablecer el honor del clan del señor. Esto incluía a veces la matanza de los familiares del ofensor. En occidente actualmente existe un sistema legal de castigo social a quien daña o ofende a un grupo o individuo, pero, aun así sigue existiendo en la sociedad una cierta idea de justicia personal vengativa como única salida satisfactoria para el victimario.

La venganza nos presenta, a los seres humanos, una cierta remuneración o revancha a causa de una pérdida o sufrimiento. Consiste entonces, básicamente, en la reprimenda contra una persona o grupo en respuesta a una mala acción percibida. Se intenta que aquel que nos haya dañado no volviera a cometer dicho mal otra vez y que sufra exactamente, o incluso mas, lo que su actuar provoco en nosotros.

Detrás de toda esta fachada se esconde un terrible y fatal secreto. Un viejo refrán chino dice: aquel que busca vengarse debe cavar dos tumbas. Esto ocurre porque el deseo de venganza es más que nada injurioso que reparador. Se sufre, se pasa mal, se busca venganza y después uno se venga, pero, la satisfacción personal, al final, es efímera y trae dos efectos nefastos; lo sufrido o lo perdido nunca se sanará o regresará y, además, el efecto de haber hecho mal a quien nos dañó produce una cadena interminable donde otra vez nos querrán hacer mal. Es como una bola de nieve, que rueda y cada vez se hace más y más grande, pero en este caso se agranda con sufrimientos, maldades, lágrimas y sangre.

La venganza es humana y nos demuestra que el hombre es un animal que tiene este instinto latente en él. El deseo de venganza es una pulsión natural. Es mas, hasta me animo a decir que la vendetta o desquite entra en la categoría de las emociones humanas.

Nunca he escuchado de casos de venganza donde el que se vengó haya terminado bien. Además esta es estúpida porque ciertos actos son irreparables. Puedo entender perfectamente que la historia humana se escriba con dinero, esperma y sangre pero no me logra entrar en la cabeza la idea de que un acto de características malignas retribuya nuestro pesar.

El mal trae mal y, aclaro, que no soy budista, mormón, protestante, new age y de ningún grupo pro amor y paz. Y no soy de los que piensan que la venganza es mala porque mata y envenena el alma, voy más allá de eso. Mi espíritu se opone a ella porque no puedo entender como individuos humanos, que en teoría son racionales, comenten un acto tan irracional y que produce tanto daño al propio ser. Además me refiero no solo al daño físico, si no también, al mental, al emocional, al del espíritu incluso. Tampoco quiero que se mal interprete y se crea que estoy a favor de poner la otra mejilla o que Dios es el único que tiene la potestad de una justicia cósmica justa.

También están los filósofos sociales que aseguran que la venganza coloca en la sociedad una cierta idea de justicia que la mantiene justa. Aquí se nota la falta total de conocimiento de la historia que tienen estos sujetos. La venganza es una pasión humana e históricamente se demostró que toda pasión ha llevado a grandes problemas y catástrofes en las sociedades. Esto sucede porque un elemento irracional se mete en un elemento racional trayendo desorden y caos. La pasión de venganza es irracional y se coloca en la organización social racional de los hombres.

Somos seres racionales, que racionalmente nos hemos organizado en sociedades con leyes y normas que regulan nuestro actuar. El que se porta mal, que reciba el castigo de la justicia legalmente instituida y no el de un ser fuera de sus cabales y de sí mismo. “Que el criminal pague sus deudas con la sociedad". Dejemos este acto animalesco a sociedades primitivas que aun tienen el “ojo por ojo” como ley. No es un pensamiento conservador el que planteo, es un pensamiento racional.

¿Cómo? ¿Que la venganza es lo primero que tiene el hombre para restituir el honor? Pero por favor, esto me suena como el ego dañado de un primate que se ha desarrollado mal en la cama. El honor no existe y es una justificación egoísta que hacen los seres con poca inteligencia para justificar actos totalmente irracionales. Aclaro y se lo advierto que honor no es lo mismo que dignidad.

Pero espere un poco mas, que esta reflexión aun le falta algo para terminar. Nos queda todavía por descubrir el sentido más tenebroso de la venganza. Escondida bajo toda esa supuesta satisfacción; la venganza es una prueba más de la miseria que somos como seres humanos y de que no tenemos potestad de decidir ni cambiar absolutamente nada. Detrás de todo espíritu vengativo se esconde en el hombre un terrible grito de impotencia por no ser amo y señor del desarrollo del devenir. Dolidos, humillados y en las tinieblas el ser busca una reacción, esa reacción es la sed de venganza.

¿Que hacer? ¿Como reaccionar entonces ante un hecho que nos rompe el corazón? Buscar la satisfacción en la justicia de los hombres legalmente constituida. El tiempo lo destruye todo. Destruirá su dolor y también al que lo dañó, quédese por lo menos con esa remuneración. Además su dolor no tiene ningún sentido o importancia en un Universo carente de humanidad. Un maestro mío, Alejandro Dolina, en la contratapa de su libro, “El Bar Del Infierno”, puso: “expresados en fórmulas, los episodios mas dramáticos de nuestra vida son irremediablemente banales”.

A la venganza, generalmente, la relaciono como el intento de los hombres que buscan su inmortalidad. Peleas y conflictos contra algo que no se puede y nunca se podrá vencer. La búsqueda de la inmortalidad es la inútil batalla del ser contra la muerte. Y la venganza es la lucha del hombre contra los actos desfavorables a él que son completamente irreversibles.

Para Montaigne el acto de ajuste de cuentas es muy parecido al de las bestias que en su cólera muerden la piedra que las ha lastimado del mal que sienten. Vengarse es como pegar en vano, al aire.

Vénguese de alguien que lo ha dañado a usted o a un ser querido. Lo desafío y se lo aseguro, que la culminación de su venganza no traerá de nuevo el tiempo atrás para evitar tal o cual acción. Ya sufrió, ya perdió; busque la justicia de su sociedad. Vénguese hombre, que espera…

Si yo tuviera que vengarme de alguien me vengaría del que creó todo esto. Ese mismo que programó el Universo, el mundo, el calor, el frio, una vida miserable y efímera, la muerte, el desencuentro y también la impotencia que sufre la especie humana. Me vengaría de la misma forma que él: lo condenaría a pasar una vida, una sola. Que sufra, que se enamore, que conozca el desencuentro y el amor en sus formas mas puras que, de hecho, son las mas dañinas. Dudo poder vengarme, ya que estoy seguro que dicho sujeto jamás existió.

¿Quizás nuestro pasaje terrenal sea una venganza cósmica? O tal vez nuestros destinos sean todos iguales, nuestra existencia un conjunto de acontecimientos ocasionales y nunca tuvimos, ni tendremos, tiempo de ser nadie.
Nuestros antepasados nos cuentan una historia,
de mismo contenido, desenlace y término,
los hombres nos hemos tratado como escoria,
sangre, asesinatos y sufrimientos giran en este infierno.

Por un supuesto y falso honor nos hemos matado,
ya hemos sufrido lo suficiente,
quizás sea hora de calmar este peligroso estado,
y volver a recuperar los cabales de nuestra mente.

Nos hemos matado los unos a los otros,
pasiones y espíritus exacerbados.
¿Algún día reinara la racionalidad entre nosotros?
¿Que ganamos con la sangre derramada en ambos lados?